Forúnculo 145

– ¡Jajaja! Lo entiendo amor, pero es que aquí me llamas todos los días e incluso tres veces. ¡Da lo mismo ya estás en casa!… Ignoro por cuanto tiempo. Quiero decir que a medida que te vayan subiendo de responsabilidad, más viajes te darán. ¿Verdad?

– ¿Te noto algo sarcástica? Ven aquí que te coma.

– ¡Papi! ¡Has venido! ¿Qué nos has traído? ¡Queremos los regalos, queremos los regalos!

Han pasado tres días y le sigo odiando. Es mentiroso y encima me ha traído una pluma grande para estimular el apetito sexual o molestarme con cosquillas. Al pasármela dos veces por el pubis, le arreé un guantazo y me enfadé. ¡Éste no me toca! ¡No puedo, no!

¡Ah! Me regaló un collar de jade morado. Es súper original, le he guardado en un cajón y no pienso ponérmelo. Le he pedido que se lleve a los niños a ver a su madre este fin de semana y que se quede a dormir. No quiero estar con él.

Solo tengo una pregunta que me está rompiendo la frente. ¿Quién fue la zorra que le sugirió la pluma para excitarme, QUIÉN? ¡Dios! Lamentablemente no estoy curada y necesito llamar a la Hermandad del Secretillo y proponer ¡ya! una salida. No puedo con la vida.

Los celos me devoran… Ahí llega Javier hablando por teléfono, me escondo.

– Joder, macho, con ella quedé dormido y la tomé por Elisa. Nunca lo haré. Elisa, no me habla, me ha pedido que me vaya a casa de mis padres con los niños para que ella “descanse”… Esto no me gusta. Oye tío, te dejo, estoy entrando en casa. Ya seguimos hablando, pero no sé si me gusta esto de la responsabilidad. Hasta luego.

– ¡Elisa! Estoy en casa. ¿Te apetece que salgamos a tomar una cerveza?

– ¡No! – Me caigoooo… ya la he liado–.

Publicado en Redes Sociales del 28 de noviembre al 4 de diciembre

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