Forúnculo 147

Bueno ya se están privando de los beneficios mutuos que se aportaban. ¡Sobre todo los que la mujer aportaba! ¡Se acabó!, y no deseo seguir hablando, Paca.

– ¡Uy! ¿Tan enfadada está que me llama Paca por segunda vez? Señora: necesita curarse. Y eso que viven viendo todo lo que hace una madre a lo largo de la infancia por sus hijos, la adolescencia y en estos momentos hasta la jubilación. No quieren aprender, solo matar Mamut, tal y como usted dijo, mi niña.

– ¡Paquita, que no soy tu niña!

– Está bien señora, mis disculpas.

– ¡Niños!, a la cocina a hacer los deberes con el papi.

He quedado en el local de la Hermandad, pero no recuerdo. ¡Ah! ¿A las 19,30 o a las 20,30? Vamos, en nada se parecen los nombres que marcan las horas, pero nada recuerdo.  Me parezco a la consorte María Cristina, mostrando las joyas de Babilonia. ¡Da igual, no soy zorrita!, solo estoy desequilibrada. ¡¿Y qué?! ¿No tengo derecho? ¡Qué culpa tengo, sí, Dios nos ha hecho celosos! ¡Que nos regenere y en paz! ¡Tanta historia, hombre!

A ver, Elisa, ¡cálmate, que no pasa nada! Llegas bastante alterada y te lo van a notar. ¿Qué es lo que deseas conseguir en este estado?, ¿otro “pijo” como el del otro día? ¡Pues ya está!

–La verdad es que era un empotrador súper galante, y yo le dije: adelante.

– ¡Uy! Llegas pensando en voz alta, hermana. ¡Qué forma de calificar al tipo y polvo! A ver, Elisa, deja ¡ya! de pensar en tanta gorrinería y hazlo en lo bien que lo vas a pasar.

– “No, el pensamiento es libre y gratuito”. ¡Qué digo yo, que pensarás como yo!

Publicado en Redes Sociales del 12 al 19 de diciembre

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