Forúnculo 149

Ya no os digo el esfuerzo humano, que tengo que hacer, para contestarle a la reiterativa pregunta de: –¿A qué te ha gustado, eh, mí hada? – Sí, cariño, un 10.

– ¡Ay!, la que tenemos encima, ¡Dios! ¿Y a quién le dejas a los salvajes? –Pregunta Ojo de tigre.

– A su madre, mi suegra.

– Ahora sí, que no entiendo nada. ¡¿Pero cómo vas a hacer semejante barbaridad?!

– Porqué sí, habla con su hijo y le dice que tiene a sus nietos, porque me he ido con una amiga a relajarme a su casa. ¡Este animal se lo cree! ¿Comprendéis?

– Pero tendrías que hacerlo ya, nos vamos en una hora o hora y media.

– De acuerdo, me voy a por los niños y llamo a mi suegra. Os doy un toque si se presenta algún problema. Dadme 20 minutos.

– De acuerdo, Pirita. Anda ve.

– Pirita acaba de iniciar la separación -Ópalo afirmaba con rotundidad.

– Pienso que sois unas pánfilas, perdón, hoy lo eres tú, Pirita. Antes de acostarte, te vas a la cocina, coges el agua fuerte y le bañas el muñeco, después de unos cuantos gritos, verás que se quedó frito y dejado de amarte.

– Cuarzo, eres Lucifera. ¡Cómo la dices eso! Verdaderamente eres más hombre que mujer. Por lo bruta. No entiendo que ve en ti, Arturo. ¡Eres mala! No la hagas caso, Pirita, y márchate. ¿Cómo tu marido te tolera, hermana? Los hombres no son todos iguales.

– Me aguanta porque soy buena ama de gobierno y él es límite como su propio género indica. ¡Las veces que le habré pedido que no entre en casa con las botas sucias!, ¿mil?, pues lo hace todas los días. Que no se sacuda las manos recién lavadas. ¡Todos los días!


Publicado en Redes Sociales del 27 de diciembre al 2 de enero del 2019


continuará


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