Rosa de diciembre

Invierno sin sol

Eres el invierno de mi soledad

Nada te importa de mis veranos

Sí, la nieve me embellece

La primavera preña mi mente de ideas

Cuando tus hijos perciben el temor de la noche

Las sombras oscuras visitan las paredes de mi cabecero

Los sábados penetras por el piecero de nuestra cama.

Amor nunca estás para amar aquello por lo que se vive

Te quiero mi amor, pero las tinieblas desean cubrir los
agujeros que tú dejaste.

Malditas sobras de mis necesidades,

Los hijos muertos de los tequieros, brillan, desaparecen y tú
nunca lo sabrás

Los desgarros del alma, el viento del bierzo los funde con
mis alientos

Pobres cenizos que arrastras las penas mundanas de los
pequeños

Arrogantes capullos me recuerdan las pasiones que un día sentimos

¡Ay! Compleja y divertida sensación de una mujer sin arreos,
sin valor

Vida, déjame cantar las frustraciones en el balcón de tu
corazón

¿Por qué amo sin razón, sin lógica?

Tan solo el encantamiento pasmado de una energía brilla, sin
sol, sin invierno.

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