No creo en el perdón

Se ha convertido en un formato de buena educación. Está bien, porque no cuesta trabajo pedir perdón. ¿Pero realmente se siente esta tarea o acción? Si realmente ese amigo, compañero de trabajo, familiar te ha dañado, ¿le perdonas de verdad?

En lo que sí creo, yo es que cuando una persona nos falta, daña sin el más mínimo atisbo de responsabilidad, hay que conseguir que se explique, que cuente las razones que le han llevado a ofender y devolverle con una buena escuela nuestro sentir. No venganza, ni perdón, sino intentar comprenderse.

Cuando comprendemos al ofensor, el daño y la ofensa se evaporan y podemos incluso seguir siendo amigos y querernos. Estas actitudes son más sanas, inteligentes y humanas.

O ese “te perdono” no es más que un evitar problemas y a cambio le estás maldiciendo mentalmente. No creo en el perdón. Además le estamos quitando el trabajo a Dios. Una persona tiene que saber, ¿por qué ofende y daña a quien supuestamente ama? ¿No somos humanos? Pues demostrémoslo

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